Tras la apertura de LAFT América 2026, que se realiza en Bogotá bajo la consigna “Cero tolerancia con el lavado de activos”, tomó la palabra el Dr. Juan Guillermo Aguilar, superintendente financiero delegado para Riesgo LA/FT.
El Dr. Aguilar comenzó reconociendo el esfuerzo que ha hecho el sector por mejorar sus estándares y fortalecer sus sistemas de riesgo. “Desde la supervisión no pretendemos que se estigmatice o se excluya a sectores de la economía”, afirmó, sino que entre todos se construya un ecosistema más fuerte para combatir un problema “que nos afecta a todos”.
También señaló que muchas de las ideas que traía para su intervención ya habían sido planteadas por el Dr. Juan Carlos Restrepo, presidente de Asojuegos, en la instalación del congreso, lo que demuestra, dijo, que están “muy alineados”.
Riesgos en constante transformación
El superintendente delegado partió de una idea central: las formas de hacer negocios y la manera en que los recursos transitan por la economía cambian todo el tiempo, y con ellas también mutan los riesgos de lavado de activos y de financiación del terrorismo.
Explicó que los delitos fuente son fenómenos globales y dinámicos, que hoy operan bajo estructuras más complejas y sofisticadas, se articulan en diferentes jurisdicciones y se aprovechan de entornos digitales como los medios alternativos de pago y los activos virtuales. A esto se suman factores geopolíticos, la inteligencia artificial, el uso de mecanismos legítimos para ocultar flujos ilícitos y las vulnerabilidades asociadas a la corrupción.
“Lo que tradicionalmente venimos haciendo seguirá siendo necesario, pero tal vez ya no es suficiente. Tenemos que ir un paso más”, advirtió.
Primer reto: del papel a la efectividad
El primer desafío, según el Dr. Aguilar, es consolidar la transición desde un enfoque de cumplimiento formal hacia uno de verdadera efectividad. Durante mucho tiempo, recordó, la fortaleza de un sistema de prevención se asoció con la existencia de políticas, procedimientos, manuales y matrices. “Esa existencia formal no es suficiente para hablar de efectividad”, afirmó.
Por eso invitó a cada organización a preguntarse si toda esa arquitectura documental realmente funciona para reducir su exposición al riesgo y evitar que sus operaciones sean utilizadas para el delito. Ese objetivo, dijo, aplica a todos los sectores, incluidos el bancario y el de juegos, independientemente de que una norma se los exija o no.
Desde la supervisión, explicó, ya no basta con validar que exista formalmente un sistema de administración del riesgo. La supervisión basada en riesgos evalúa resultados medibles: el desempeño del gobierno corporativo y de las instancias de control, la identificación de riesgos y sus causas, la efectividad de alertas y controles, la oportunidad en la detección de operaciones inusuales y sospechosas, y la capacidad de las entidades y sus oficiales de cumplimiento para tomar decisiones oportunas basadas en datos y evidencia.
Gafilat, en el horizonte
El superintendente delegado recordó que este enfoque es indispensable de cara a la quinta ronda de evaluaciones mutuas de Gafilat, que iniciará para Colombia en 2028, frente a la cual todo el ecosistema de prevención tiene una responsabilidad como país.
Segundo reto: anticiparse
El segundo desafío es pasar de un modelo predominantemente reactivo a uno cada vez más prospectivo. Para lograrlo, el Dr. Aguilar insistió en conocer y entender de forma permanente los fenómenos de lavado y financiación del terrorismo y sus tipologías, antes de que una operación sospechosa “toque a nuestras puertas”. “Si lo hacemos después, podemos llegar demasiado tarde”, advirtió.
Subrayó también que, a diferencia de otros riesgos, el de lavado de activos tiene un componente humano y comportamental predominante. “Este riesgo no se origina en fallas operativas, en errores o en accidentes tecnológicos. Se origina por una conducta humana, y así tiene que ser reconocido, gestionado y supervisado”, dijo.
Además, pidió no ver los fenómenos de manera aislada, sino entender sus conexiones: crimen organizado, comercio nacional y exterior, corrupción, minería ilegal, contrabando, narcotráfico y trata de personas. Por eso, concluyó, los programas de prevención deben evaluarse y fortalecerse de forma continua para responder a esas conexiones y anticipar los riesgos emergentes.
Tercer reto: la tecnología, riesgo y aliada
El tercer elemento fue el auge tecnológico. El Dr. Aguilar reconoció que la inteligencia artificial puede usarse para sofisticar fraudes y extorsiones, que los activos virtuales pueden facilitar transferencias de valor ligadas a economías ilícitas y que los medios alternativos de pago digitales permiten operar de forma más rápida, remota y transfronteriza, algo atractivo para las organizaciones criminales.
“Pero en mi concepto cometeríamos un gran error si solamente consideramos la tecnología bajo esa connotación negativa”, afirmó. Hoy, explicó, permite procesar volúmenes de información que antes eran imposibles de analizar, identificar patrones, construir redes, relacionar personas, empresas y operaciones, priorizar riesgos y mejorar el monitoreo. Incluso, señaló, la Superintendencia Financiera ya utiliza inteligencia artificial para apoyar funciones que tradicionalmente requerían enormes esfuerzos manuales.
Bien empleada, concluyó, la tecnología reduce cargas operativas y permite enfocarse en lo importante: pensar estratégica y críticamente y tomar buenas decisiones, siempre con la intervención humana como elemento necesario.
Cooperación y prevención sin estigmas
El superintendente delegado insistió en que la lucha contra el crimen organizado requiere mayor articulación entre autoridades, empresas, oficiales de cumplimiento y ciudadanía, así como el intercambio efectivo de información e inteligencia financiera y la acción conjunta con autoridades extranjeras e internacionales. “En este frente, las empresas de ningún sector compiten. Todos debemos trabajar hacia el mismo lado”, enfatizó.
Por eso destacó el valor de espacios como LAFT América, que permiten poner sobre la mesa experiencias comunes. “Una alerta que hoy identifica una entidad puede convertirse mañana en conocimiento útil para todo un sector”, señaló.
Uno de los mensajes más relevantes para la industria del juego fue su llamado a que la prevención sea efectiva, pero sin generar exclusiones automáticas o absolutas. Para el Dr. Aguilar, los sistemas sólidos de prevención no deben verse como obstáculos para los negocios, sino como fortalezas y ventajas competitivas. Proteger la integridad de los mercados y a los consumidores, dijo, no puede ir en detrimento del desarrollo y la innovación, ni generar exclusiones o estigmas para segmentos poblacionales o sectores económicos particulares.
En esa línea, pidió que los programas de prevención partan de un análisis de datos y evidencias, con un verdadero enfoque de riesgos, y no de posturas defensivas o absolutistas que resulten discriminatorias frente a un sector o una población.
Oficiales de cumplimiento con criterio
Al cierre, el Dr. Aguilar se refirió a los oficiales de cumplimiento, a quienes definió como gestores estratégicos del riesgo. Además de preparación, experiencia y conocimiento de la norma, dijo, necesitan “sobre todo criterio”: capacidad de pensar de forma crítica, cuestionar, anticiparse y asumir posturas firmes frente a las administraciones y las áreas de negocio.
Su desempeño, explicó, no se mide por su sola presencia formal en las organizaciones, sino por su impacto en los programas de prevención. “Tenemos que ser disruptivos a la hora de aproximarnos y gestionar estos riesgos. Los criminales ya lo han hecho y no nos podemos quedar atrás”, afirmó.
Sin embargo, aclaró que la efectividad del sistema no depende únicamente del oficial de cumplimiento, sino que es una responsabilidad transversal de todo el gobierno corporativo, empezando por los líderes de las empresas.
Su invitación final fue a diseñar sistemas de prevención más inteligentes, proporcionales, dinámicos y, sobre todo, efectivos, capaces de adaptarse a la evolución del crimen organizado y de proteger la integridad, la estabilidad y la confianza en el sistema económico y financiero. “Ese es un desafío que nos corresponde a todos”, concluyó, antes de agradecer a Asojuegos por la invitación.







